qué es la realidad virtual

Qué es la realidad virtual

Casi-realidad: por qué el cerebro acepta como propio un entorno que sabe que no existe

Qué es la realidad virtual

El término realidad virtual significa, literalmente, "casi-realidad". Podría aplicarse a muchas cosas, pero por lo general lo usamos para un tipo concreto de emulación: un entorno tridimensional generado por ordenador que se puede explorar y en el que se puede interactuar, hasta el punto de que la persona pasa a formar parte de él.

Todo empieza en los sentidos

Conocemos el mundo a través de los sentidos. En el colegio nos enseñaron cinco —gusto, tacto, olfato, vista y oído— pero tenemos bastantes más, como el del equilibrio. Todas esas entradas alimentan al cerebro con un flujo constante de información.

Si nuestra experiencia de la realidad es una combinación de información sensorial, entonces es lógico que al presentarle al cerebro información fabricada la percepción cambie con ella. Se ofrece una versión de la realidad que no está ahí y, aun así, desde tu perspectiva se siente real. A eso lo llamamos realidad virtual.

Cómo se consigue

Hoy la realidad virtual se implementa mediante programación. Además de unas gafas, hay accesorios —auriculares, cintas omnidireccionales, guantes— que estimulan más sentidos y refuerzan la ilusión.

Y hay un detalle que se olvida con frecuencia: hay que tener en cuenta nuestra fisiología. Nuestro campo de visión ronda los 180 grados y tenemos visión periférica aunque no seamos conscientes de ella. Si se desarrolla sin respetar eso, el resultado no es una experiencia mediocre: son mareos. La diferencia entre una aplicación que se disfruta y una que se quita a los dos minutos casi nunca está en los gráficos.

Casi-realidad: por qué el cerebro acepta como propio un entorno que sabe que no existe

Qué tipos de gafas existen

Las gafas son el componente principal. Se colocan como un casco y muestran el contenido en una pantalla; los sensores que incorporan —acelerómetro y giroscopio— hacen que cualquier movimiento de cabeza se traduzca en la imagen correcta. Ese es todo el truco, y es suficiente.

  • Google Cardboard. Una plantilla imprimible para fabricarte tu propio visor con el móvil dentro. Sirve para entender de qué va esto por casi nada.
  • Samsung Gear VR. El terreno intermedio. Funciona con móviles Galaxy y admite sensores adicionales para mejorar la experiencia.
  • PlayStation VR. Se conecta a una PS4. Pantalla OLED, unos 100 grados de visión y baja latencia.
  • HTC Vive. La apuesta de la taiwanesa HTC: permite moverse por la habitación gracias a mandos y sensores que se colocan en las paredes.
  • Oculus Rift. Diseño cómodo y adaptable, con mandos de control intuitivo pensados para facilitar la inmersión.

La sensación mejora con el equipo, evidentemente. Pero conviene decirlo claro: un contenido bien hecho en un visor modesto gana siempre a un contenido mediocre en el mejor visor del mercado.

La visión de Xperiencia Virtual

Cuando alguien nos pregunta qué gafas comprar, la respuesta honesta es que esa es la última decisión, no la primera. Antes hay que saber qué se quiere que la persona haga dentro, cuánto tiempo va a estar y en qué condiciones. El dispositivo se deduce de ahí, y suele ser más barato del que se esperaba.

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