Hasta ahora, casi todo lo que se hacía en España con realidad virtual tenía que ver con el entretenimiento: ferias, activaciones de marca, experiencias de un rato. Nosotros venimos de ahí y no lo escondemos. Pero llevamos tiempo viendo que la misma tecnología resuelve problemas bastante menos vistosos y bastante más caros de tener: verificar un diseño antes de fabricarlo, formar a un operario en un procedimiento de riesgo, enseñar una planta entera a un cliente que está a mil kilómetros.
Para poder atender eso hace falta algo más que ganas. Hace falta espacio, equipo y herramientas. Por eso hemos puesto en marcha un proyecto de inversión que nos permite dar ese salto.
Qué contempla el proyecto
La inversión se destina a ampliar las instalaciones y los medios de trabajo: mobiliario de oficina, ordenadores, equipos móviles, accesorios, instalaciones técnicas específicas y software. Dicho de otro modo, la capacidad de tener varios proyectos abiertos a la vez sin que uno frene al siguiente.
También creamos un departamento propio para centrar la actividad investigadora en métodos nuevos que mejoren nuestros servicios, y para abrir colaboraciones de I+D con otras empresas y centros.
Por qué el entorno industrial
Porque es donde la diferencia entre "está bien" y "funciona" se nota en euros. En un evento, si una experiencia falla, se pierde una sonrisa. En una planta, un error de diseño detectado tarde se paga en moldes, en paradas de línea y en semanas de retraso. La realidad virtual permite ver ese error antes, cuando corregirlo todavía es barato.
Es un mercado más exigente y con ciclos de venta más largos, pero también uno en el que muy pocos están trabajando en serio. Ahí es donde queremos estar.
Financiación
El proyecto, con expediente nº 02/16/VA/0036, se enmarca en la línea de Inversiones de Pymes y cuenta con el apoyo del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) de la Unión Europea y de la Junta de Castilla y León a través del Instituto para la Competitividad Empresarial (ICE).
La visión de Xperiencia Virtual
Las subvenciones no hacen empresas: aceleran decisiones que ya estaban tomadas. Esta nos permite hacer en un año lo que de otro modo nos habría llevado tres, y hacerlo con el equipo completo en vez de a ratos. El objetivo no es tener más gafas: es tener la estructura para que un proyecto industrial no dependa de que ese mes no haya ferias.
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