La Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León quería que alguien que está a cientos de kilómetros pudiera hacerse una idea real de qué se va a encontrar en Zona Alfa León, el parque natural de rutas en bicicleta de la Montaña Central leonesa. No un folleto: la sensación.
Lo resolvimos con Zita Films 360: ellos pusieron el vídeo, nosotros el software y la máquina. El resultado son unas gafas de realidad virtual y una bicicleta con rodillos motorizados sobre la que se pedalea de verdad.
El problema: un vídeo 360º no te cansa
Un vídeo inmersivo de una ruta de montaña se ve muy bien y se olvida en diez minutos. Falta lo esencial de montar en bici, que es el esfuerzo: notar que el terreno sube, que hay que apretar, que en la bajada las piernas descansan.
Mientras el cuerpo esté quieto, el cerebro sabe que está viendo una pantalla. Y en una feria, donde el visitante prueba diez cosas en una hora, lo que no se siente no se recuerda.
Qué construimos
Un software propio que hace de puente entre dos cosas que no se hablaban: el metraje que ya existía y una bicicleta con motores eléctricos en los rodillos.
La idea es sencilla de enunciar y laboriosa de ajustar: el programa lee dónde va el vídeo en cada instante y le dice al motor cuánta resistencia tiene que oponer. Cuesta arriba, frena. En el llano, afloja. En la bajada, casi se suelta. El usuario pedalea contra el terreno que está viendo.
Dos decisiones que marcaron el proyecto:
- Adaptarnos al vídeo, no al revés. El metraje estaba grabado antes de que existiera el simulador. En vez de pedir que se volviera a rodar, el software se calibró contra las piezas que ya había. Eso permitió que el proyecto saliera adelante sin repetir un trabajo de campo carísimo.
- Resistencia, no velocidad. Es tentador acelerar el vídeo cuando el usuario pedalea más rápido. Marea. La imagen mantiene su ritmo y lo que cambia es la dureza del pedaleo: el cuerpo recibe la información del terreno sin que la vista se descuadre.
Cómo se grabó
El trabajo de campo lo llevó Zita Films 360, con ciclistas experimentados y cámaras en la cabeza o en el pecho, más drones para abrir el plano. Como resume Pablo Ballester, de Zita Films, la intención era trasladar de la forma más real posible lo que uno se encuentra si va.
Grabar con alguien que sabe bajar cambia el resultado más de lo que parece. Un ciclista dubitativo produce un vídeo con trazadas raras y frenazos que, vistos con unas gafas puestas, resultan incomodísimos.
Cuatro rutas, dos trayectos, cinco minutos
El proyecto abarca cuatro rutas con dos tipos de trayecto cada una y piezas de cinco minutos con visión de 360 grados, de modo que el usuario puede mirar a los lados mientras avanza.
Cinco minutos no es una cifra caprichosa. Es lo que aguanta cómodamente alguien de pie en una feria, y lo que permite que la cola avance. Y la elección entre rutas convierte una demostración pasiva en una decisión: el visitante elige por dónde quiere ir, que es el primer paso para plantearse ir de verdad.
Dónde se ha visto
La instalación ha estado en Fitur y en centros de Decathlon, que son dos públicos muy distintos: en la feria de turismo hay gestores de destino y prensa; en la tienda, ciclistas que conocen el terreno y detectan enseguida si el esfuerzo está bien calibrado. Pasar las dos pruebas es una buena señal.
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La visión de Xperiencia Virtual
Este proyecto resume bastante bien cómo trabajamos: había un vídeo que ya existía y un objetivo que el vídeo por sí solo no cumplía, y lo que faltaba era el software que uniera la imagen con una máquina. Si tienes contenido grabado que se queda corto, o una idea que necesita que el visitante haga algo en vez de mirar, esa pieza intermedia es exactamente lo que desarrollamos.
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